La otra segunda república

Aquí me tienen de nuevo.  Lamento el retraso, pero entre pitos y flautas a uno le cuesta sacar tiempo. Además como bien saben normalmente la inspiración sólo me encuentra cuando ya me acompaña la indignación, el cabreo más absoluto. El caso es que últimamente me río más y me cabreo menos, y no porque la situación mejore,  debe ser que estoy madurando, o simplemente por fin he terminado por perder el poco juicio que atesoraba en mi machacada sesera.

Aunque les prometí caña para los Angelitos, de momento el post diagnóstico tendrá que esperar, aunque si que daré leña a una de las cosas que más regurgitan estos, y por supuesto, que más me repatea.

En el trabajo de describir un contexto general, podríamos decir que estamos en una época bastante convulsa en lo que a política se refiere. Las manifestaciones del 15-M vuelven a la calle, las duras y restrictivas reformas del nuevo gobierno crean indignación y descontento en la población y las huelgas y concentraciones están a la orden del día.  De nuevo, una vez la derecha adquiere el poder (por la eterna incompetencia de la izquierda española) la más rancia progresía saca la artillería y engrasa su maquinaria de movilización ciudadana. Esa  misma reacción reivindicativa y voraz, luchadora e inconformista,  que cogía polvo, óxido y telarañas mientras ‘la izquierda’ gobernaba y cuya denuncia e influencia tanto se echó de menos por entonces.

Ya se sabe que en esto nuestro país  son prácticamente tan malos unos como otros, pero mientras para unos tenemos movilizaciones, acusaciones y crítica, para otros siempre quedan ‘minimizaciones’ y atenuantes cuando no justificaciones  y tolerancias.

Pero no nos desviemos del caso. En esta época convulsa, la gente porta su uniforme de manifestante, con sus habituales símbolos y banderas. Y como el turrón por navidad, vuelve la eterna polémica de los símbolos. Y aquí es dónde tengo el quebradero de cabeza.

Dándole vueltas al asunto y hablando con mucha gente al respecto, uno se hace consciente de que la eficacísima  propaganda izquierdista, apoyada en la celebérrima ley de memoria histórica, ha conseguido inocular el germen de ‘ Las maravillas de la II República’ en el izquierdoso medio. Uno no sale de su asombro al contemplar a tanta gente portadora orgullosa de banderas de este periodo, y de la suficiencia sobre la que hablan de sus maravillas. Hasta tal punto de tener que leer en una placa de la universidad pública, unida a una ¿escultura? una afirmación muy similar a lo siguiente “… la democrática  soberanía de la II República…” en un tono cuanto menos ensalzador, dejando a Shangri-La en poco menos que una chapuza (añadiré foto próximamente).

Y aquí viene la gracia, la otra segunda república, esa que parece que ha nadie le han contado.

Quien bien me conoce, sabe bien que no soy monárquico, ni nada similar. En resumen considero la monarquía un artículo de lujo y desfasado, incompatible con un escenario de igualdad ciudadana y con un modelo de estado moderno. Dicho de otro modo, soy republicano. Ahora bien, por decirlo de alguna forma, no soy “segundorepublicano” español. Vamos que personalmente, esa historia que pulula, no cuela. E insisto, no es por tendencia política ni por borbonismo, pero en un ejercicio de mínimo rigor histórico, revisando ciertas fuentes y periódicos de la época, mentando a Julián Besteiro, considero que las bondades de la II República no son mas que “himalayas de mentiras”.

Me cuesta mucho tragarme toda esa retahíla de alabanzas, cuando con datos históricos en la mano, queda más que demostrado que este sistema era, cuanto menos, un régimen tendencioso, poco demócratico, censor, asesino, y en definitiva, un fracaso. Y digo un fracaso porque muchos no querían que la cosa fuera por los derroteros que cayó, pero al fin y al cabo, así fue.

Por hacer un resumen (muy resumido), podríamos decir unas cuantas lindezas de la idílica II República española:

  • La supuesta soberanía democrática, se obtuvo a través de unas elecciones municipales (12 de Abril de 1931), y en ningún caso por medio de unas elecciones generales o de referéndum constitucional (que nunca se llegó a realizar). Unido a este hecho,  decir que el voto para los partidos monárquicos fue prácticamente de 4 a 1 contra los republicanos, por lo que además, ‘la república’ perdió esas elecciones, en las que  no estaba permitido el voto femenino. Las circunstancias de extrema debilidad de la monarquía, unidas a la acumulación importante del voto republicano en las capitales de provincia, provocaron la instauración del nuevo régimen.
  • A pesar de todas las libertades prometidas y proclamadas en la constitución, la “Ley de defensa de la República” ejerció una fuerte censura contra los defensores de la monarquía o el catolicismo, o simplemente contra individuos críticos con el régimen.
  • Cuando la ‘soberanía demócrata’ respaldó al partido de la derecha, la CEDA, este nunca llegó a gobernar, por imposición del entonces presidente de la república, Alcalá Zamora. A pesar de este hecho, las presiones por parte de la CEDA (que acabó por conseguir 3 diputados) provocaron “huelgas generales” por parte de CNT y UGT, que dejaron cientos de muertos y heridos, muchos de ellos sacerdotes, además del intento de asalto de varios edificios gubernamentales, muy del estilo de un golpe de estado.
  • Las declaraciones de grandes colaboradores y gobernantes de este sistema, distan bastante de las tolerables por un estado de derecho, libre y justo. Les dejo algunas ‘perlas’ como las de Largo Caballero (presidente de UGT, del PSOE y ministro) “La clase obrera debe adueñarse del poder político, convencida de que la democracia es incompatible con el socialismo, y como el que tiene el poder no ha de entregarlo voluntariamente, por eso hay que ir a la Revolución.” “Si la legalidad no nos sirve, si impide nuestro avance, daremos de lado la democracia burguesa e iremos a la conquista del Poder.” “Si los socialistas son derrotados en las urnas, irán a la violencia.” o las de Indalecio Prieto Hágase cargo el proletariado del Poder, y haga de España lo que España merece. Para ello no debe titubear, y si es preciso verter sangre, debe verterla.”. Y son sólo unos pocos ejemplos, la lista es mucho más larga con más ‘joyitas’ de diputados y colaboradores como ‘La pasionaria’ o Santiago Carrillo.
  • Como colofón, el asesinato de Calvo Sotelo, líder de la derecha en 1936 por un grupo de asalto de la propia república. Todo esto, previa amenaza en el propio parlamento.
  • Añadir como dato interesante, que varios intelectuales que en primera instancia pudieron ver con buenos ojos dicha república, rápidamente se exiliaron de la misma, viendo el panorama que se les presentaba. Entre ellos, tenemos nombres como los de  José Ortega y Gasset, Ramón Pérez de Ayala o Gregorio Marañón.

Todo esto, sirvió de caldo de cultivo para una terrible guerra y una posterior dictadura, a la que los ‘maravillados’ de la república, si que se prestan a criticar, entre otras cosas porque “dio un golpe de estado contra un sistema democráticamente elegido”. Quede claro de antemano que soy el primer detractor de la salvaje y cruel dictadura franquista, pero no estaría de más hacer un ejercicio de revisión y ver qué condiciones desembocaron en esta repugnante dictadura.

Una vez explicado todo esto, y volviendo al tema que nos interesaba, y tras revisar algunas leyes,  parece ser que este tipo de banderas o símbolos sólo están prohibidos en edificios o actos oficiales del estado. La retirada de estos estandartes al ciudadano se hace en base a otra ley, que puede considerarlos provocadores o incitadores a la violencia.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, y llámenme loco, no veo la democracia y la libertad por ningún lado.  Ni de dicho ni de hecho, ya que la propia constitución eliminaba derechos como la libertad de educación entre otros, y la ya nombrada “Ley de defensa de la República” hizo el resto. Por no hablar de determinadas actitudes, reflejadas en múltiples declaraciones, que son un claro ejemplo de apología de la violencia y el ‘golpismo’. Dadas las circunstancias, dichas banderas me parecen ofensivas e hirientes, y una falta de respeto para todas aquellas personas que sufrieron su influencia, y deberían ser retiradas, o al menos estar tan ‘mal vistas’ como las otras.

Por todo esto, lo siento, pero no cuela.

JJG

Anuncios

3 pensamientos en “La otra segunda república

  1. papeju dice:

    Es interesante comprobar el testimonio = cazurradas de algunos líderes socialistas que tanto se defienden hoy en día, cuando en realidad muchas de sus frases y acciones alentaban a la violencia y a la distinción en los españoles.

    Sin embargo, tienes que tener en cuenta que las décadas de los años 20 y 30 además de ser un período muy inestable políticamente, fueron los años más violentos vividos en toda la historia de nuestro país, tanto por unos como por otros.

    Así por ejemplo, de mano de la CEDA, que como tú bien has dicho no llegó a gobernar como partido, aunque sí obtuvo poder parlamentario y llegó a tener miembros suyos como ministros( no en vano se llamó a este gobierno bienio radical-cedista, que no se te olvide) podemos encontrar a “angelitos” como las JAP o las JONS, grupos claramente de cáracter violento y fascista.

    Dejando esto claro, estoy totalmente de acuerdo contigo en lo expuesto, es más, comparto completamente la aversión al fenómeno del banderismo inconsciente.

    • Es cierto lo que apuntas, no he entrado en detalles porque se trataba de un resumen (aún así si que indiqué que llegaron a tener 3 diputados).
      Pero en ningún momento todo eso serviría de justificación para como se llevaron las cosas.
      El mensaje que trato de transmitir es de simple condena a la vanagloriada segunda república. En ningún momento se pide o se insinúa ningún tipo de amnistía ni para la dictadura ni para sus seguidores durante la etapa republicana, que evidentemente también hicieron de las suyas, por poner un ejemplo, la sanjurjada.
      El tema es que todos nos apuntamos a criticar el pasado negro de la derecha española, pero desde los medios y la sociedad (incluso a nivel universitario, no podemos olvidar que el rector de la universidad complutense es nada menos que hijo de Santiago Carrillo, responsable de una de las mayores matanzas de la guerra, la de Paracuellos del Jarama) se genera una amnistía y una justificación, tergiversando completamente la historia negra (que también la tiene como hemos podido comprobar) de la izquierda española.
      Al margen del ejercicio de condena, pretendo que sea un ejercicio de criterio. No es que yo sea un erudito o literato ejemplar. Pero trato de mostrar como la gente cree a pie juntillas una gran mentira como el la de la democrática, libre, respetuosa y maravillosa segunda república, y en consecuencia porta sus simbolos con total ignorancia auto-satisfecha, pudiendo ser para algunos, no sólo incitadores o instigadores, sino simplemente ofensivos e hirientes.

  2. […] ya no cuela. No hable de derechos humanos ni de democracia rodeado de banderas comunistas y “segundorepublicanas”. No me cuente que son todos pacíficos (que lo serán la mayoría). No llame a la revolución […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: