Escrachismos y politiquismos

Hace poco le comentaba a uno de los mejores profesores de Lengua Castellana que he tenido, (aunque podría hacer extensivo mi aprecio a todo el profesorado de mi vida) la curiosa evolución del sufijo -ismo. Mi antiguo maestro refirió el tema y humildemente le aporte mi experiencia. De cómo ha pasado (al menos en lo referido a mi uso personal) de aportar un significado digamos “generalizador”, “agrupante” al término, a ser un sufijo con un marcado tinte burlón, incluso despectivo.

Por ahí va el asunto.

Ya saben ustedes que para todas estas “modas” de tendencia política siempre tendré algo guardado. La razón es simple, y repetida. Sólo se habla y escribe de blancos y negros. Sólo se puede estar a favor o en contra. Sólo sabemos de nazis unos o nazis otros. Y aquí me tienen, en otro torpe (por desatendido) intento de mediar entre las partes. De crear una ligera duda. De tambalear cimientos ¿argumentales? de tan bienmandadas voluntades y opiniones, incapaces (ambas) de ver el asunto con cierta perspectiva. Quizás por un orgullo arrogante de cojera política, tal vez por una falta de miras consecuencia de una Logse atragantada, igual cegados por los billetes del despacho o por las juveniles revoluciones. A ello.

 

 “El sufijo –ismo estropea las cosas.”
                                 José Luis Sampedro
 
 

Cuentan por ahí sobre la ley de Michael Corleone. Aquella según la cual, mantener bien pagado a alguien de quien esperas lealtad y compromiso lo mantiene más cercano de tan necesarias virtudes. Lo cierto es que estuvo a punto de ser tiroteado en su propia casa. Lo cierto es que Michael tampoco era español.

“Paguemos bien a los políticos para evitar que se busquen el dinero por otro lado” dicen. Esto tiene dos consecuencias principales. La primera y mas inmediata es resultado de olvidar  que esto es España y que “quien no corre vuela”, “no voy a ser yo el más tonto”, “hay que espabilar” y tal y tal. Ya les contaré al respecto largo y tendido, pero hoy no voy por ahí.

La consecuencia a la que voy es que esos políticos que gobiernan tan bien remunerados, heredarán, casi sin remedio ni excepción, una falta de empatía, identificación, y a la postre congraciamiento con la población media de esto nuestro país.

Ejemplo. Los políticos que legislan sobre digamos, uno que me guste… “el botellón”. Esos que deciden poner multas cercanas al sueldo mínimo por consumir alcohol en vía publica. ¿Acaso creen que sus hijos se han visto obligados a agarrarse sus respectivas mierdas en la calle por falta de cash?. Pues eso. Es inocente pedir comprensión sobre un problema que no entienden.

Y el tema de las hipotecas viene siendo similar. La falta de concordancia en este problema, en muchos casos elevado a tragedia, hace inviable la solidaridad por parte de ninguno de nuestros políticos.

Una falta de solidaridad que no tienen las entidades bancarias con estos individuos, donde los créditos y condonaciones vienen y van sin avistar un final. Visto así, les va a costar mover uno de sus egoístas dedos para modificar nada de una ley salvaje, cruel, y declarada ilegal por el propio parlamento europeo.

Unida a esta falta de humanidad, tenemos una total falta de intención por disimular tan vergonzosa carencia. Los encargados del gobierno popular, encargados de ‘trabajar’ en la cuestión , no sólo no solucionan nada ni lo pretenden, sino que hacen alarde de una torpeza política mayúscula, demostrando además de incompetencia, falta de inteligencia. Ya sea por medio de ridículos gestos u ofensivas declaraciones, estos timoratos pueden sacar de sus casillas al más bien plantado.

Luego claro,  que si escrachan por aquí que si escrachan por allá. Ahora nos llevamos las manos a la cabeza. Nunca he sido partidario de ningún acto de acoso o violencia, o que se le parezca. Pero lo cierto es que sin un poco de presión, sin una bajada de las nubes de su coche oficial y de su manicura de 200 euros, no hay forma humana de que lleguen a plantearse nada. Y, llegados al caso de que no se solucione nada, al menos les ponemos el esperpento en las narices de su conciencia, si es que queda de eso.  Un toque de atención serio puede ser lo que necesiten los gobernantes españoles, que durante lustros tanto gusto le cogieron a la sodomía bancaria.

 

 

 

 

Ahora bien. Y no jodamos. A pesar de que puedo comprender (incluso apoyar) el espíritu “puro” de más de un escrache, lo cierto es que hay muchos escrachismos que me crean más de una duda al respecto.

En primer lugar, reconozco que me da un miedo terrible que un día a algún “escrachante” se le escape la mano. Ya sea por necio, por radical, por una comida en mal estado, o porque le acaben de largar de lo que era su hogar. Si algo deberíamos saber en España, es que una ostia casi siempre trajo muchas más. Que parece que olvidamos nuestro pasado reciente. Y ya. Por augurios y tal.

Por otra parte vuelvo a recordar la legalidad electoral reciente, que a pesar de estar muy tocada sigue siendo imperante. Vamos, que al PP lo eligieron muchos españoles. Y que aunque ya muchos no lo volverían a hacer, seguiría siendo el partido más votado de esta democracia que a nuestros mayores tanto les costó lograr.

Por último, y posiblemente el asunto que más me aparte de todo este movimiento. La clarísima y evidente cojera izquierdosa, en muchos casos, del más rancio y desfasado origen. Esa tendenciosa y trasnochada sombra que (a mis ojos) deslegitima y deshonra profundamente algo básicamente noble y desesperado.

Y es que resulta que todavía nadie a dicho “esta boca es mía” delante de alguien del anterior gobierno negligente (y socialista). Gobierno durante el cual no se legisló contra el problema de los desahucios (por no hablar del desahucio ‘exprés‘) y durante el cual se produjeron una amplísima mayoría de los realizados desde el comienzo de la crisis. ¿Críticas al PP por su torpeza y falta de movilización? por supuesto. Pero quiero ver también escraches en las puertas de quien es tan responsable o más del asunto. Pero claro, no hay huevos. La consecuencia y la congruencia hace mucho que en este país son bonos basura.

Y es que resulta que un hombre que se suicida, es un hombre asesinado, en la eterna búsqueda de culpables, de buenos y malos. Resulta que este problema no pareció importarle a nadie durante mucho tiempo, cuando, con los datos en la mano, ha estado siempre ahí (la ley al respecto data de 1909).

Y todo esto  defendido y comandado por los que se quejan del uso de términos como  ‘nazi’, cuando ellos mismos lo han ninguneado y explotado hasta el máximo desde que les obligaban a comerse todo lo del plato. Por los mismos que consideran fascismo aberrante los movimientos en Venezuela de los partidarios de Capriles, que exigen un recuento de unas elecciones tan ajustadas como sospechosas. Ahora bien, los movimientos contra el gobierno español, elegido con una mayoría inapelable, y alejados de cualquier sospecha de pucherazo, esos, esos son cojonudos y necesarios. Y eso que en Venezuela aunque dejes de comer para pagar tu hipoteca, siempre puede caer un “Exprópiese” . Vamos que lo de siempre. Y no por ello menos triste. Con mi secta y con mi equipo, hay que joderse. Somos hooligans políticos.

 

 

 

 

En resumen. ¿Soy partidario de los escraches?, pues oiga, le contestaré algo que pocos españoles harán. No lo sé. Por una parte me pueden parecer una reacción lógica y necesaria contra quien cree gobernar desde el Olimpo, impasible e intocable ante el sufrimiento de sus juguetes. Eso sí, las consecuencias finales que pueden alcanzar, y sobretodo los tintes manipuladores y rastreros de una progresía irresponsable, me alejan bastante de respetarlos.

 

¿Usted? usted haga lo que quiera. A fin de cuentas, yo que coño sé.

 

Y punto.

JJG

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