Archivos Mensuales: febrero 2014

Friends, ¿will be friends?

Hello everybody, here I go again tras regresar de Lepanto (putos exámenes), perder manos, pies y cabeza (lo que quedaba de ella) y ni siquiera tener tiempo en prisión para madurar la mejor novela de todos los tiempos.

mcsa

Me observa desde la estantería…

Parece que mis marginales disquisiciones sobre hombres y mujeres (sin vicerversas que valgan, que les veo venir) me provocan menos quebraderos de cabeza de los que pensaba. Esto ocurre evidentemente porque no me lee ni Dios, y los que me leen me quieren más de lo que no me soportan. Pero créanme que no estoy loco en mi temor, si no, vean la que le liaron al bueno de Don Jesús Terrés en los comentarios de uno de sus últimos post. Como comprobarán, han tenido que retirar el enlace, ante tanta loca del coño ofendida por lo acertado del tópico expuesto, manda huevos.  Yo no tengo la “suerte” de que me lea tanta gente, así que en este apacible ambiente, incluso me llegan peticiones sobre temas al respecto, que gustoso trataré de satisfacer.

Esta vez la escogida se refiere a una pregunta que todos y todas nos hemos hecho alguna vez, una pregunta tan tópica como mal analizada y simplista resulta la respuesta habitual.

¿Puede haber amistad sin más entre mujeres y hombres? Y cómo no, viene acompañada de un vídeo explicativo, también proporcionado en la petición.

Añadir que no es una pregunta de respuesta fácil. Trataré de analizar varios puntos para llegar a una conclusión plausible, pero probablemente incompleta e insuficiente, no le pidan malabares freudianos a un proyecto de ingeniero.

Punto de vista social

En estos casos lo mejor es partir desde la visión general de la sociedad (insisto, occidental “avanzada”) al respecto. El vídeo es muy aclaratorio y elocuente con lo que buscamos. Resumiendo, ellas opinan que sí, y ellos que no (ya se que tu eres tío y opinas que sí, pero estoy generalizando, costumbre sana y necesaria siempre que seamos conscientes de ello, en contra de la opinión general).

Me gustaría matizar, sin embargo, una cuestión. Considero que la pregunta sería más acertada formulada de la siguiente manera: ¿Crees que los hombres y las mujeres pueden ser amigos sin que uno de ellos (probablemente el hombre) piense alguna vez en practicar sexo?.  La mujer puede pensarlo también, pero resulta menos frecuente y, sobre todo, no lo van a reconocer por las buenas.

En cualquier caso, sin introducir la homosexualidad en la ecuación, mi respuesta es un rotundo no.

Punto de vista evolucionista

¿Por qué no?, es bastante simple. Como ya expliqué en otros post, biológicamente el macho del ser humano está programado para expandir lo más posible su esperma. Esto se entiende dado su amplio intervalo de fertilidad y la ausencia de la imposición biológica de poder fabricar únicamente un churumbel cada 9 meses (obviando los octillizos de Apu). Mientras, la hembra busca un digno fecundador de sus (limitados) óvulos, un macho con buenos genes y capaz de protegerla y proveerla durante el tiempo de gestación y educación del cachorrillo. Con estos “truquitos” la especie humana se ha perpetuado hasta ahora, y de momento no tiene maldita intención de cambiar.

En este contexto, el deseo sexual del macho es incesante, prácticamente cualquier hembra le sirve, aunque unas le gusten más que otras. Todos conocemos a un (o varios) picha brava que la única condición que ha de cumplir su pareja sexual es no poseer órganos genitales masculinos. Sin embargo en mujeres esto es más complicado de encontrar. Las habrá poco exigentes, pero no conozco a ninguna sin exigencias más allá de que “encajen las piezas”. Por ello, querida lectora, salvo que venga usted de los avernos más profundos de Mordor, sea borde, violenta y tenga dientes en la vagina, muchos “amigos” suyos han especulado con la opción de darla “un buen repaso”.

Ojo, digo especulado. Como también expliqué anteriormente, las llamadas de la naturaleza no suelen estar cargadas de virtud (y es que mi tan adorada virtud nunca ha sido una buena elección para la supervivencia o el éxito personal). De esta forma, factores como el grado de desesperación-necesidad, lo oportuno de las circunstancias, el atractivo de la chicuela en cuestión, el nivel de alcohol en sangre, y principalmente el nivel de civilización-virtuosismo de cada uno, decantarán la balanza.

En conclusión, considero que un hombre lo suficientemente civilizado puede perfectamente tener relaciones de amistad con mujeres de mayor o menor atractivo, sin pretender tener opciones sexuales (aunque estas se planteen mentalmente, no se convierten en objetivos).

A nivel personal, (aunque no sea en absoluto representativo dada mi condición de bicho raro) se me ha pasado por la cabeza la opción sexual con muchas de mis amigas, aunque “nunca” me he planteado a nivel realista tener nada con casi ninguna de ellas. ¿Por qué no? por cuestiones tan dispares como ser ex-novia de algún buen amigo, no atraerme físicamente lo suficiente, no poder dar de mi parte una exclusividad o compromiso que en ocasiones se reclama (no hacer daño sentimentalmente hablando), falta de movimiento por su parte, grandes miedos propios, o estar en conocimiento de los problemas psiquiátricos que podría traerme repasando su historial.

Responsabilidades

Aquí sí que me la juego, es donde toca repartir estopa. Considero que ninguno de los dos sexos es culpable directo de esta dantesca situación. Como la pescadilla que se muerde la cola, las costumbres de un@s provocan las reacciones de otr@s que a su vez justifican las nombradas costumbres.

Por una parte tenemos al macho desesperado por repartir esperma, que utilizará cualquier artimaña de acercamiento a la hembra de sus amores, aunque sea pasar por “sólo amigos” esperando pacientemente su turno. Esto es así, y ocurre más a menudo de lo que parece. He visto a más de uno salir de la friendzone por todo lo alto, aprovechando un momento de debilidad de la señorita en cuestión.

Y  resulta absolutamente patético. Hay chimpacés con más orgullo y amor propio, y sobretodo, menos aprovechados. Quizá si empezáramos a tratar a las mujeres como algo potencialmente valioso a nivel personal y no como algo directa y exclusivamente valioso a nivel sexual, ellas acabarían por respetar nuestra postura y no sería necesario tener que “engañarlas” para tener cualquier tipo de relación.

Por otra parte chicas, no hay cosa que más os guste que sentiros queridas, pero tanto como deseadas y guapas. Y esos  penes danzantes que besan por dónde pisáis cumplen esa función a las mil maravillas, aunque no consigáis entrar en la maldita 34. Y las “falsas” esperanzas los van a mantener danzando por y para vuestra autoestima, algo tan útil como ruin.

Por otra parte, si fuérais consecuentes con lo que supuestamente reclamáis (amor, compromiso, entendimiento, seguridad) en vez de acabar frecuentemente (sí, ya se, no siempre) en brazos de malotes machistas de seguridad ignorante, quizá nosotros no tendríamos que interpretar papeles para poder tener opciones. Y es más, tendríais más números para encontrar a “vuestro hombre”. Es lo que tiene, no hace falta un barco para ir de Valencia a Madrid, por mucho que mole el yate.

No parece agradable, ¿eh?

Bueno pues nada, hasta aquí el tostón de hoy, espero que la cosa siga igual y no empezar a recibir cartas bomba de la patrulla COSMO.

PD. Espero querida M que la propuesta para el post no sea una indirecta (eso que no hacéis nunca vosotras) porque ya sabes que me tienes loco perdido. 😉 . Un besaco.

Stop.

JJG.

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