Archivos Mensuales: noviembre 2015

El otro día

Salgo de trabajar. El árbol ya estaba puesto, el centro iluminado. Se me acerca un individuo muy de las calles de Madrid, parece escapado del casting de “El pico”.

-Oye, perdona tío…

-Cuéntame

-Joder, eres el primero que se para, con las pintas que llevo…Cómo se nota que eres de barrio

– Del de Salamanca, exactamente.

Me mira raro y va al grano :

– ¿No tendrás algo para darme? Que necesito algo para volverme y…

Me reviso apurado, aún consciente de que sólo llevo encima un euro cincuenta para coger el metro y volver a casa, y así se lo comento. No me da tiempo a terminar de explicarme, ya se había pirado.

– ¡Adiós, eh!

Ni se gira.

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                               ***

Lo cierto es que no me apetecía un carajo entrar otra vez en la discoteca, hacía frío y tal, pero de verdad que no quería bajar otra vez. Suerte la mía que doy con dos chicas hablando en la puerta, dos médicas jóvenes, traumatóloga y psiquiatra para más detalles. Agradables y con pinta de ser de esa gente de la que puedes aprender algo. Mayores que yo, algo curvys… ya lo siento, no me quedé motivado por intención sexual alguna. A mi no me apetecía entrar otra vez, y ellas amablemente me facilitaron la distracción mientras salían mis colegas, además de iluminarme sobre un par de asuntos.

Agradecido y emocionado.

El caso es que tras una interesante conversación, y con el malévolo plan de poder continuar en el futuro (y avisando reiteradamente sobre esta, mi maligna intención), pido algún número de teléfono.

– No le haría gracia a mi novio.

– No creo que yo suponga tanta tentación (por no decirlo sobre ellas).

Ríen, besos, abrazos y adioses.

O a sus novios no les gusta que hagan amistades con pene, o de verdad seguían convencidas de que llevaba media hora hablando sobre asuntos técnicos y diagnósticos porque quería meterla. Voy a pensar bien del bueno del novio, que tampoco le conozco.

Me recuerda a otra vez  (estaba yo haciendo caso a una muchacha  para que un colega pudiera estar a solas con su amiga) en que una de esas diosas en posesión difusísima de cualquier tipo de belleza, clase o gracia, me soltó algo así como “porque nuestros amigos se hayan liado, no significa que lo vayamos a hacer nosotros”.  Pensé para mí “Menos mal que me lo has dicho tú, cachonda, si no, no respondo. Bombón, que eres el cuerpo del pecado, desgraciá“.

Una de dos. O con tanto baboso suelto tenemos a las chicas con una autoestima  muy por encima de sus posibilidades; o bien debo de tener pinta de protoviolador, por muy casto y bienintencionado que sea en mi cabeza el asunto. Igual las dos.

                               ***

Leo una entrevista a Jabois de hace tiempo. Sale aquel comentario tan habitual entre las estrellas del rock,  en este caso cambiando la música por la escritura. “Todos empezamos a escribir para follar”o algo asín.

¡Joder! -pienso- debo ser el peor (escribiendo) del mundo.