Archivos Mensuales: abril 2017

Emprendamos (a golpes)

¿Cuál es la clave del éxito empresarial? ¿Quieres ser un emprendedor? ¿Te gustaría montar tu propia empresa tecnológica (perdón) start-up? ¿Ser director, consejero delegado, (perdón) CEO de tu propia creación?

Pues tengo malas noticias cariño: lo llevas crudo. Aunque por otro lado, en realidad es sencillísimo.

No, no he perdido la cabeza, soy consciente de la contradicción, y no, no es un juego de palabras para que compres mi crecepelo patentado. Se trata, ni más ni menos, de un resumen en dos frases del ideario del españolito medio al respecto.

Siempre les hablo de las escalas de grises (que no de la absurda equidistancia) y de su importancia a la hora de realizar un análisis razonablemente veraz sobre prácticamente cualquier asunto en liza. Bueno, pues en España nos da alergia el gris. En parte es comprensible. Un pensamiento extremo siempre será más sencillo de defender (por absurdo que resulte). Tendrás multitud de aliados que, al igual que tú, han obviado la posibilidad de realizar un mínimo esfuerzo intelectual y trabajar en el fangoso terreno de los grises. Formarás parte de un equipo y podrás odiar al otro, actitud tan adorablemente nuestra. Dentro de poco pondremos porterías de fútbol en el congreso.

Al lío. Porque el tema tiene tela y hay que joderse.

Por un lado, tenemos a nuestro pequeño revolucionario patrio, muy dado a jugar a la intifada y la huelga en ratos libres (hasta que hay que dar la cara), luchando abiertamente en contra de la empresa. Así a las claras, con sus gónadas por delante. En su dispersita cabeza, el empresario se ha convertido en un malvado ser de frac con monóculo que gusta de azotar niños africanos en sus ratos libres. Todo lo que no sea un contrato fijo e inmediato por tres veces el sueldo mínimo es explotación laboral, y nos olvidamos de la libertad de empleo y/o contratación. Las libertades, guay y tal, pero cuando me tocan a mí. El resto lo que yo diga.

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Facultad CC Económicas UAM

Por un lado lloramos la falta de contratación para unas (supuestas) competencias, y por el otro atacamos a la empresa y la queremos fuera de la universidad, muy coherente todo. Por supuesto, este individuo tiende a obviar que su torticero concepto de empresa se ajusta más a una multinacional y no a una PYME, que representa el grueso del tejido empresarial del país, así como proporciona la inmensa mayoría de empleos. Que sí, que Coca Cola y Telefónica son muy grandes, pero por cada una de estas, hay 100 peluquerías, bares, panaderías, carnicerías, zapaterías y otras pequeñas empresas.

Esta retorcida forma de ver el asunto, ha calado entre el izquierdita medio. Con Podemos como estandarte ideológico, ha convencido a una parte embarazosamente grande de la población de que tiene que existir un estado todopoderoso que los cuide y asista, y me temo que ya es tarde. Es el doble filo de la libertad, que cuando la tienes, el responsable único de tus actos eres tú mismo, y lo tienes jodido para culpar a nadie más. Y eso no mola. Lo de apechugar ya tal.

Cada vez más jóvenes piensan en ser adiestrados funcionarios (soy partidario del trabajador público, pero me parece una aspiración triste y acomodaticia en los niveles en los que se sitúa en España), hacer su horario (si tal) y cobrar fija y puntualmente hasta el final de sus días. Y ya  si puede ser, recibir algún tipo de subsidio por un puesto de trabajo desfasado y deficitario, o simplemente por el milagroso efecto de su existencia divina (pagado con los impuestos de otros, claro está).

¿Hasta aquí el tema? Ya os gustaría. Ojalá la izquierda de cartón piedra fuera el único problema. Las huestes comandadas por los remanentes del PP más naftalínico tienen mucho que decir.

Y es que desde el fondo norte tampoco se quedan cortos. Por otro lado resulta que somos unos vagos. Hay que joderse. Así tal cual, con su genitalia por delante. Que si no tienes trabajo, pringado, es porque “no te mueves” (qué fan soy del “no te mueves”). Que es la época de las oportunidades y el emprendimiento. Del Linkedin a fuego y de jugar al Steve Jobs se va juerga. El neospanish dream.

Lo dicen los estudios de la fundación donde trabaja papá (y multitud de rigurosísimos manuales de autoayuda): si estudias, trabajas y te esfuerzas, encontrarás tu trabajo soñado. De la misma forma, si lo das todo por tu idea, y esta es lo suficientemente buena, tu sueño se cumplirá. El resto son llantos de vagos rojeras que no se duchan y fuman porros. A ver si espabilamos.

La realidad en la cabeza de estos chiquillos es absolutamente paralela. Todo este envenenado discurso se hace elocuente en un pequeño reportaje de Cuatro que me facilitaron hace poco. Resulta que, un chavalito joven (24 dulces añitos), había fundado una empresa multimillonaria. El zagal disponía de una compañía aérea con su flota de aviones y su millón de euros al día en combustible. Asombroso. O bueno, igual tampoco es para tanto.

Según avanzaba el asunto, el susodicho afirmaba que quería servir de referente para los jóvenes de España que están ahí sin hacer nada. Referente se reveló la inversión inicial de la empresa. Nada más y nada menos, que 3 millones de euros. Por ponerlo en contexto, más del doble de lo que ganaría una persona con un sueldo de 2000 euros (netos) al mes durante toda su vida laboral. Me gustaría que me explicara exactamente para quién quiere servir de referente. No me meto en su capacidad para el puesto, pero no creo que sea una referencia objetiva para nadie.

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“Los jóvenes tienen que independizarse ya”

Y tampoco hace falta llegar a estos extremos de riqueza. Entre las clases altas, la pequeña empresa fundada por los jóvenes de la familia es un habitual.  ¿Quiere decir esto que estoy en contra? En absoluto. Si dispones de capital y tienes una idea, adelante con ella y suerte.

Pero no me cuentes que no “me muevo”, que soy un vago, inútil o sufro insuficiencia creativa. No es lo mismo aprender inglés poniendo copas en Londres que pasándote un mesecito en verano (desde los 12 años) en países angloparlantes. Como no es lo mismo tratar de fundar una empresa sin esos 30000 euros avalados por papá. Que te puede salir mal, pero con criterio, ya que puede permitírselo, tu adinerado padre te dirá algo como: “ya sabes lo que no hay que hacer para la próxima”.

Si a mis padres les pido un dinero para una empresita, en primer lugar se lo toman a chiste. Cuando se les acaba el ataque de risa, ponte que tengo un plan viable y les convenzo. Suponiendo que todo fuera así, a ver si el banco considera el proyecto tan viable, y el aval tan potente. Y si llegado el caso sale mal, ya sabría lo que no tengo que hacer, claro. Pero estoy metido en un lío bancario y mis padres en otro. En este contexto, no es descabellado que me replantee mucho lo de emprender.

¿Quiero decir con todo esto que los hijos de familias adineradas son inútiles con el dinero por castigo? ¿Quiero decir que sin dinero no se puede emprender? En absoluto.  Simplemente es considerablemente más difícil. Se de primera mano que hay un buen puñado de “pijos” inteligentes, formados, y con una capacidad de trabajo y creatividad sobresalientes. E insisto, si esta gente dispone de capital para montar su empresita, me parece maravilloso y ojalá les pueda ir bien. O equivalentemente,  si tienen la posibilidad de un enchufe laboral, lo aprovechen. Lo que me repatea es que algunos pretendan convencernos de que ellos “lo valen”. Que los que no emprendemos o tenemos trabajos mal pagados fuera de nuestro sector es porque no lo intentamos lo suficiente, porque sólo sabemos llorar, en definitiva, (mantra del elitismo económico) porque no valemos.

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Elocuente gráfico en función del nivel económico

¿Mi postura? En realidad es sencilla. Para montar una empresa necesitas trabajo, una buena idea y una capacidad intelectual a la altura. Pero si no tienes la posibilidad de una inversión inicial (y/o de mantenimiento) estás fuera. Puedes ser el más rápido en Le Mans, pero si no te arranca el coche, nunca podrás demostrarlo. No quiere decir que (como intentan señalarnos desde los sectores más rancios de la izquierda) la persona con capacidad de inversión sea el demonio. Sin embargo, es importante valorar que, objetivamente, lo tienen infinitamente más fácil. Que no pasa nada, no están haciendo nada malo, ojalá lo tuviera yo así (la épica del pobre es muy cansada incluso para quienes la ejercemos), pero la realidad es la que es.

Espero les haya servido de análisis elocuente (ja).

Besos y abrazos.